Ciudad fantasma con Muro incluido
Por Isabel Herrera L.

Siempre que se habla del Muro de Berlín se piensa sólo en la muralla llena de guardias. Sin embargo, uno no imagina la cantidad de controles que había entre la Alemania Oriental y la Occidental. Cuando llegué a la ciudad de Helmstedt vi la realidad. Durante la división, la urbe estaba ubicada en el “sector británico”, pero contaba con una de las fronteras más grandes entre los dos “países”.

Hoy en el lugar se conserva un extracto de lo que fue la muralla, para que los habitantes no olviden cómo era vivir en el pasado, algo que pasa con muchos alemanes que fueron del Este. Quien tuviera la valentía de escapar debía primero saltar una reja de casi dos metros que se extendía por 1.400 kilómetros. Esta no sólo estaba electrificada, sino que además contaba con una alarma. Después había esparcida arena en grandes cantidades, lo que marcaba las huellas del “criminal”.
Si el osado lograba atravesar esas dos barreras luego se encontraba con un perro especialmente adiestrado para detener a quienes intentaban huir, cables trampa y lo más impresionante de todo: una serie de troncos para evitar que pasaran automóviles, establecidos ahí sobre todo ante la tentación de los guardias de la frontera, quienes podían huir en los vehículos (más de alguno lo hizo). A todo esto hay que agregarle las torres de control, donde los guardias no despegaban el ojo del sector, iluminado las 24 horas como si fuera de día. Y luego, claro, estaba el ya conocido Muro.
Las historias de personas que intentaron cruzar son variadas. Muchas de ellas murieron o fueron heridas, para después ser llevadas a las prisiones de la policía secreta de la República Democrática Alemana (RDA), la Stasi. Ante tanta muerte, desesperación y desolación, los sectores cercanos al lugar donde estaba el Muro se encuentran hoy prácticamente vacíos.

Hay barrios de Helmstedt que parecen parte de una ciudad fantasma. Las casas abandonadas abundan. Luego de que cayera el muro la emigración de los habitantes de la urbe continuó, ya que con el fin del comunismo, la zona ha pasado de fuertes problemas económicos y sus habitantes han optado por viajar a lo que fue la Alemania Occidental.

Por esas dificultades, muchos habitantes del lugar afirman que sería bueno reconstruir el Muro. Y, según cuenta Suzanne Proetzel, guía de los tours al pedazo de muralla en pie, incluso algunos afirman que deberían hacerla “más resistente”.
————————————————————————————-
ISABEL HERRERA: Periodista. Trabaja en la sección Mundo del diario La Tercera. También fue editorialista en ese mismo periódico. Adicta a los libros y el cine. Por su trabajo ha adquirido gustos un tanto “raros”. Siente extraña atracción hacia Corea del Norte.
