Nostalgia por Vita Cola y autos Trabant
Por Isabel Herrera L.

Cuando se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín, una parte importante de los ex habitantes de la República Democrática Alemana (RDA) quieren volver al pasado. Según una encuesta publicada recientemente por la revista Der Spiegel, el 57% de quienes vivieron en la Alemania Comunista defienden ese sistema.

Esa es la llamada “Ostalgie”, la mirada nostálgica que muchos tienen hacia los años de la RDA. El fenómeno se ve presente hasta hoy en Berlín. Así, por ejemplo, en la capital abundan las tiendas de productos que fueron de la época y es difícil verlas sin público. En ellas se puede encontrar desde juguetes hasta los coloridos muebles de esos años.
Los que vivieron en el Este hablan sin tapujos de que el pasado fue mejor. “En la RDA no había pobreza, la educación y la salud eran gratis y buenas”, son algunas de las frases que se oyen. Toda la represión que sufrieron en manos de la policía secreta, la Stasi, la justifican en cierta forma. Según explican, todos quienes terminaban prisioneros eran personas que se “buscaban” ese destino, por no seguir las reglas.

Los alemanes que me recibieron en Berlín, Hans y Elisabeth, miraban incluso con ironía lo que los demás suelen ver como la parte terrorífica de la RDA. Entre risas me contaron que cuando Gorbachov fue a Berlín, las autoridades llamaron a todos los trabajadores a dejar sus labores y salir a las calles a gritar de felicidad a favor del comunismo. Tenían que demostrar que les gustaba su estilo de vida y ellos no tenían problemas, porque efectivamente eran felices.

Los mejores recuerdos los tienen de los tiempos de la Vita Cola y los autos Trabant. Y aunque Hans y Elisabeth no lo dicen, dan a entender con sus miradas que volverían sin problemas a vivir en aquella época en que la Coca Cola estaba prohibida y que su ciudad estaba dividida por un Muro de cemento.

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ISABEL HERRERA: Periodista. Trabaja en la sección Mundo del diario La Tercera. También fue editorialista en ese mismo periódico. Adicta a los libros y el cine. Por su trabajo ha adquirido gustos un tanto “raros”. Siente una extraña atracción hacia Corea del Norte.
