Cómo sobrevivir en El Cairo
Por Carla Torres

Después de un par de ajetreados días en El Cairo, les escribo con más tranquilidad desde la relajada (y quizás demasiado relajada) Dahab.

Cairo, con sus más de 20 millones de habitantes, es una de las ciudades más caóticas, colapsadas y contaminadas del mundo. La mayor aventura acá no es visitar las pirámides, ni tratar de entenderse con los locales o aventurarse en el mercado de Khan Al-Khalili en medio del Cairo Islámico. El principal reto es poder… ¡CRUZAR LA CALLE!
Acá, las reglas del tránsito son para los chistes de los humoristas. Así que si usted quiere venir a esta ciudad, no se le ocurra cruzar la calle en un paso de cebra o en un semáforo (de hecho, la mayoría no funciona), ya que son meros obstáculos para los vehículos.
Algunos consejos:
PRIMERIZO: Use a los cairotas ya expertos como escudo humano.
MEDIO/INTERMEDIO: Cuando los automóviles disminuyan la velocidad, cruce rápido.
AVANZADO: Cruce, pero siempre intentado hacer contacto visual con los conductores. Haga caso omiso de los bocinazos.
RAMBO/CHUCK NORRIS: (estilo cairota) en medio del tráfico a alta velocidad, se encomienda a Allah y sea un kamikaze.

Después de un par de días ya habíamos obtenido el diploma y éramos capaces de cruzar donde fuera en busca del tesoro de Tutankamón o de un sabroso shawarma callejero.
Otra opción es tomar un taxi, son bastante baratos, pero debe preocuparse de negociar previamente la tarifa con el conductor (la gran mayoría no usa taxímetro). Es bastante útil si aprende los símbolos de los números en árabe, muchos taxistas no hablan inglés y puede que le dibujen la tarifa o se comuniquen con mímica (le servirá también para descifrar el número del bus al aeropuerto o los precios en las tiendas no turísticas). También debe saber el nombre del lugar donde quiere ir en árabe, pues -por ejemplo- la estación de buses Cairo Gateway -según la guía– para ellos era Turkuman, así que para llegar tuvimos que dejarnos guiar por un hombre que hizo señas de que lo siguiéramos y milagrosamente no pidió bakshess (propina).

Después de tanta intensidad, decidimos que ya era tiempo de partir en dirección al relajo, pasajes a Dahab, en la región del Sinaí, a orillas del Mar Rojo. El paraíso de los mochileros según la LonelyPlanet.
Nuestro bus partía a las 23:45 y el tiempo de llegada estaba estimado a las 8:30; sonaba ideal para subirse y dormir al menos unas 7 horas durante el viaje. De hecho, a los 15 minutos ya estaba durmiendo, hasta que escuché un “passports please!”. Quedé plop, medio dormida, sin entender que es lo que pasaba, el policía a penas lo miró y siguió hasta revisar todo el bus. Tampoco podíamos preguntar qué ocurría.
Bueno, tras un rato, volví a dormirme hasta que el bus volvió a detenerse, un nuevo control, pero sólo pedían la documentación a los egipcios (claramente no tenemos cara de egipcio, tampoco la familia francesa de enfrente) y así ocurrió otras dos veces más hasta la entrada de Dahab. Por tanto, el sueño fue interrumpido por 4 controles de documentación más una parada a las 4 am para comprar snacks. Claro, los egipcios tienen hambre a esta hora y es natural.

Bueno, así funcionan las cosas aquí para que no se sorprenda si es que viaja en bus por el país. De hecho en el viaje a Luxor, el control policial revisó los bolsos de mano de todos los pasajeros, excepto a nosotros, antes de pasar por un túnel. De todas maneras valió la pena y ahora dsifrutamos el delicioso desayuno egipcio y la vista al mar.
—————————————————————————-
CARLA TORRES: beaucheffiana de corazón, tiene su oficina a 3.000 msnm, en el centro de ski más top de SCL. En estos momentos, en medio de un año “sabático”, estudia un máster en Santander, España y aprovecha de viajar. Postea junto a su novio en el blog
—————————————————————————-

WWO