Faraones, chelas y tumbas
Por Gonzalo Calvo

Este post lo escribí originalmente en la “tranquilidad de la casa”. Tranquilidad muy sui generis ,porque la verdad es que en ese entonces, teníamos un par de cerros de ropa, más otros dos que dejamos antes de viajar… y que nos estuvieron amenazando peligrosamente (peligro de avalancha).

Me saltaré Luxor, porque honestamente para eso están los libros de historia o la enciclopedia británica (ok… los más niños o pokemones: wikipedia o rincón del vago). Y no… definitivamente no tiene nada que ver con LA disco de Santiago de Chile. En fin, me voy a referir a la ciudad de Asuán. Para llegar ahí tomamos un tren desde Luxor, porque es más agradable que tomar un bus y es razonablemente económico. Todo bien, excepto el atraso de una hora. Matábamos el tiempo entre dormitando, mirando el paisaje e intentando comunicarnos con los locales… (Entiéndase: niños que hablan más inglés que los papás y a puros gestos…). Fue lo más parecido a intentar hacer contacto con ET.
A diferencia de El Cairo, Asuán es una ciudad muy relajada. Propicio como para sentarse en un restaurant o bolichito y mirar las feluccas que navegan por el río Nilo horas y horas, y ver de manera casi hipnótica cómo contrastan los azules del río, lo verde de las islas llenas de palmeras, las tonalidades del desierto (obviamente con mi fiel cerveza Stella bien helada…)

Con precio razonable, hicimos nuestra pequeña excursión (de carácter obligatorio) a Abu Simbel. Partimos a las 3:30 am en uno de los convoys, y mientras Carla, mi pareja, dormía me entretenía mirando el cielo estrellado del desierto. Hasta que por fin en los primeros retazos del amanecer… ABU SIMBEL. El lugar es un conjunto de dos templos conmemorativos de Ramsés II y su esposa Nefertari. Originalmente fueron rescatados por UNESCO, desde terrenos que iban a ser inundados por la construcción de la represa que fue construida por el Presidente Nasser. Lo interesante es que dentro de sus paredes puedes leer de la historia del Nuevo Imperio, y las conquistas de Ramsés… (más bien mirar las figuras, como cuando tenías 3 años, no sabías leer y te contentabas mirando los monitos)… Soberbio!


Mientras tanto, el resto de los días paseamos por las islas en felucca, visitando la isla Elefantina y el jardín Botánico. También visitamos la catedral copta y nos perdimos en el zouk y recorrimos caminando la orilla del río (haciendo caso omiso de los insistentes capitanes de barquitos… felucca sir? One ride?… No thanks, we did it… ahh, so another ride sir??? Do you want to see the sunset on felucca?… No thanks we did it today… ahh, but tomorrow? I´m captain Jamaica sir! … ppfffgggargggrrr). Nuestro último día decididos a darnos un descanso de la frenética procesión de Luxor (templos, tumbas, tumbas y más tumbas…), los castigazos en bus (18 hrs y más) y los insistentes capitanes de navío y vendedores antes de regresar al caos de El Cairo y al mundo occidental, optamos por colarnos a la piscina del hotel Ibis y aprovechar los 30°… one Stella please!
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GONZALO CALVO, más conocido como “el pelao Calvo”, es Ingeniero de Beaucheff e hincha de la Unión. Solía recorrer el país buscando viento, pero lo dejó para estudiar Economía en la costa cantábrica. Le gustan las minas en tanga, las caipiriñas y la samba (sueña con vivir en Río). Escribe regularmente en este BLOG
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Etiquetas:Abu Simbel, Asuan, Egipto
