Haciendohora

Crónicas de viajes de aventureros insaciables

Terremoto en Chile: con nombre y apellido

Por Alejandro Tapia C.

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Lunes. Mi vecino me sugiere que compre provisiones. Lo veo subiendo hacia su departamento con cuatro bebidas light de tres litros, pan, harina, aceite y azúcar. “Acabo de llenar el estanque de mi auto. Queda poca bencina”, me dice, alarmado. No le hago mucho caso. Le digo que hay que mantener la calma, que no habrá desabastecimiento, que Santiago está relativamente tranquilo, salvo zonas como Quilicura, donde no hay agua y ha habido saqueos y enfrentamientos. “Hay que hacer una larga fila para el pan”, insiste. “Es como en la UP”, se ríe. No quiero caer en su juego. Sé que muchos han perdido sus hogares en Santiago, departamentos casi nuevos que no resistieron el terremoto. Eso se veía venir hace rato. Las constructoras construyen bien en el barrio alto, pero construyen mal para la clase media y baja. Hasta hoy se contabilizan 823 viviendas destruidas en la capital, 9.585 casas con algún tipo de daño, 1,5 millón de personas sin suministro eléctrico y 4.500 habitantes sin agua. En el sur estas cifras se triplican. Cuídese vecino, le digo. Tenga cuidado con los vándalos, le sugiero, sólo para joderlo un rato. El vecino cierra su puerta y le pone llave.

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Lolo Valderrama está en Macao, Portugal. Desde allá busca a su hermana Daniela, de 18 años. A través de su Facebook informa que posiblemente Daniela está junto a su pareja en un camping en Ramuncho, cerca de Hualpén, en la región del Bío Bío. Pero no tiene mayores antecedentes. Ni siquiera conoce al pololo de su hermana. Está desesperada y necesita ayuda. Lolo ha iniciado una campaña a través de Twitter, buscadores en Google y todas las redes sociales a las que tiene acceso. Periodistas amigos la ayudan también. Eduardo Letelier está en Lebu, 145 kilómetros al sur de Concepción. Graba unas escenas para un programa de televisión, hasta que la noche del viernes decide volver a Santiago. Se baja del auto y cinco minutos después comienza el terremoto. Se salva. Luis Fuentes, quien solía pasar sus vacaciones en Iloca y Pelluhue, la zona más afectada por el tsunami, está en un camping en Pichidangui. La noche del terremoto arrancó hacia un cerro. En medio de la oscuridad su radio agarró una emisora argentina, a través de la cual escuchó al subsecretario del Interior Patricio Rosende decir que no había riesgo de tsunami. Al rato regresó al camping, pero minutos después los bomberos evacuaron la zona tras ser advertidos por unos pescadores. Andrés López, periodista de La Tercera, está en Constitución. Ahí se entera de una dramática historia. Dos arqueros, Osvaldo Gómez –conocido como El Araña Negra- y su compadre Pedro Muñoz, a quien le dicen el “Santana”, veraneaban en una isla llamada “Cancún” cuando los pilló el terremoto. Regresaron a tierra firme junto a su familia y volvieron en dos ocasiones para sacar más gente de la isla. En el último viaje, el bote se dio vuelta. Ambos murieron. Otro jugador de fútbol, el delantero argentino de Wanderers, Rubén Gigena, se tira de un cuarto piso junto a su hijo en un escape del que salió ileso. Paula Riquelme, corresponsal de La Tercera en la VII Región, cuenta que su barrio en Constitución “es ahora un montón de arena”. Ahí, muchos bomberos han dicho que vieron morir a muchas personas que se les resbalaron de las manos debido a la furia del mar. Alex Cavada está en Nueva Zelandia. Es el único chileno de Havelock, un pequeño pueblo en la región de Marlborough. Me cuenta que piensa en Dichato, que nunca estuvo ahí, que tiene el corazón en la garganta con la tragedia y que quisiera estar en Chile. Su hermano Pablo, que vive en Ciudad de México, piensa y siente lo mismo.

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Hay toque de queda en Concepción. Hay un terremoto invisible también. Los saqueos y enfrentamientos entre vecinos revelan algo más, algo mucho más profundo. ¿Qué nos está pasando como sociedad”, se pregunta Amaro Gómez- Pablos, periodista de TVN. Hay chilenos que piden que se mate a otros chilenos. Hay delincuentes a quienes ahora se les paga por protección privada. Hay gente muy necesitada y otra que aprovecha de robar y saquear supermercados. Hay un incendio en La Polar en pleno centro de Concepción. Hay gente con armas automáticas y rifles dando vueltas por ahí. Hay pocos Carabineros y muchos militares, pero están sobrepasados. Los que pidieron el estado de catástrofe ahora se quejan porque el toque de queda les impide salir de sus casas. Hay imágenes de militares deteniendo gente. Algunos se acuerdan de Pinochet, los cortes de luz y los “estados de emergencia”. Volvemos a hablar de desaparecidos. Está claro que al gobierno se le fue de las manos la situación. Hay demora en la entrega de ayuda y sensación de caos y desesperanza. Algunos culpan a los medios por supuestamente exagerar y ser “sensacionalistas”. Los medios están haciendo su trabajo: informar. Es más saludable que la televisión transmita noticias interrumpidas a que eviten el tema y hagan como que no pasa nada. Consuelo Saavedra, la conductora del noticiario central de TVN, se pregunta. “¿Qué pasa con la ayuda? Los periodistas llegan a lugares donde las autoridades no lo han hecho”. Y tiene razón.

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Martes. Los muertos superan los 700 y seguro serán más de mil. La buena noticia es que la hermana de Lolo Valderrama, apareció. Está viva. Lolo sabe de la suerte de Daniela gracias a las redes sociales en Internet. Ahora Daniela se encuentra en Chiguayante. Espera reunirse con su familia pronto. Daniela está en la casa de sus suegros, quienes ahora montan guardia para evitar los saqueos.

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ALEJANDRO TAPIA: Periodista y viajero incansable (aunque ahora dice que está agotado). Le fascina la fotografía y las historias que se contruyen en América Latina. Por el diario La Tercera ha cubierto diversos acontecimientos de la región y ha entrevistado a la mayoría de sus líderes. Ahora piensa en su primer libro de crónicas. Formó parte de la nunca bien recordada expedición K 12. Es autor de Haciendohora. Contacto en Twitter.
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    3 comments

    3 Replies

    1. Tatiana Pavez Mar 3rd 2010

      Es demasiado fuerte, TRISTE. La sensación de angustia no se escapa. Los muertos, los desaparecidos y en qué nos hemos convertido como país. Tú lo escribes muy bien. Ya sabíamos el negocio de las inmobiliarias, de los alcaldes; la segregación social; del consumismo exagerado; del miedo implantado y del individualismo extremo.. como tu vecino. Pero hoy eso ha quedado al decubierto, los daños en la estructura de un país son más evidentes que nunca. Lo fuerte es que ha tenido que suceder esta tragedia para que la mayoría se diera cuenta. Podemos criticarlo todo, estar en una angustia permanente. Éso es lo que me ha sucedido en los días pasados, pero hoy ya siento que no sacamos nada con llenarnos más mierda, apuesto por sintonizar en otra energía, quienes gracias a Dios estamos bien, tenemos el deber de conectarnos con el amor, la paz y la ayuda real que podemos entregar, sintonizar en una frecuencia constructiva para aportar en lo que más podamos a levantar nuestro país y a quienes lo están pasando tan mal por estos días. Cariños Tati

    2. negro Mar 3rd 2010

      Tati/Lorena: Hay un terremoto invisible, quizás mucho más potente que el megasismo y el tsunami. Le dicen “el terremoto social”. Ya veremos. Ya pasará. Saludos y gracias por los comentarios!

    3. Sebastian Barrios Mar 4th 2010

      Me recuerda a “Ensayo sobre la ceguera”.

      Hasta donde llegaremos???

      Aguante!


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