Terremoto en Chile: “Paz” y el pollo Pepe
Por Alejandro Tapia C.

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Conduzco por José Domingo Cañas, cerca de Macul. Hay un “taco” gigantesco. No sé qué ocurre. Enciendo la radio. En Irarrázabal 2931 están evacuando un edificio residencial debido a un posible derrumbe. El edificio es nuevo, de la constructora “Paz”. Los vecinos le reclaman al alcalde, quien asegura que “si hay que demoler, se demuele”. No sólo los residentes del edificio “Paz” están afectados, ya que si la construcción se desploma involucraría 45 metros a la redonda. Escucho que en Santiago más de 23 edificios presentan daños severos. Si bien la mayoría de los inmuebles resistió, claramente hay quienes hicieron mal su trabajo, por decirlo suave. A esa misma hora Gary Medel, conocido como el Pitbull, juega un partido contra Vélez Sarsfield en Buenos Aires. Sus colegas de Boca Juniors levantan junto a él una enorme bandera que dice “Fuerza Chile”. Casi al final del partido, el Pitbull anota el último tanto del empate 4-4. Y en eso llego a mi casa, me llaman de Voice of America, un programa de radio con sede en Washington DC. Intento transmitir parte de lo que ocurre acá. A esa hora los muertos por el terremoto alcanzan los 799 y hay más de 2 millones de chilenos damnificados. Hay también rumores falsos sobre saqueos en el barrio Mapocho.

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Miércoles. Se corta el agua en mi casa. Pienso en mi vecino alarmista. Quizás tenía razón. Por suerte tengo un par de botellas con agua. De todos modos voy al supermercado. Me veo cayendo en la psicosis colectiva. En el Jumbo se ha agotado el agua en bidones, sólo quedan botellas de 600 ml. Hay muchos estantes vacíos. Hay poco papel higiénico. Escasea el pollo y la carne. Mi vecino estaba en lo cierto. La gente se desesperó y se llevó todo, casi todo. En Facebook y Twitter hay quienes llaman a evitar la codicia, a ser solidarios y darle una mano al prójimo. Quiero ser solidario, pero compro un paquete con 12 botellas de agua. Pienso en mi hija y en realidad me importa un bledo todo lo demás. Tampoco es tanta agua. No saqueo, compro. No acaparo ni le quito nada a nadie. Me pongo en el lugar de los que no han tenido agua desde el terremoto. Ellos sí que lo deben estar pasando mal. Yo soy un privilegiado con cargo de conciencia.
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Por Twitter buscan a María Reyes Castillo, de Cancha Alegre, camino a Pelluhue; Cristián Beas López, de 16 años, es discapacitado y está solo en Constitución; se busca a la familia Soto Bustos en Dichato y a Juan Soto Urra en Concepción; también a Jaime Plaza Pinochet, quien estaba en Constitución. El Hogar de Cristo pide ropa, frazadas, alimentos no perecibles, útiles de aseo, mientras la ayuda comienza a llegar a las zonas más afectadas por el terremoto. Hoy La Tercera titula: Saqueos finalizan y se inicia entrega de ayuda. El gobierno finalmente acepta la ayuda internacional, pero con una demora de 72 horas. Tiempo clave especialmente para los equipos de rescate extranjeros, expertos en catástrofes como terremotos y tsunamis. Bachelet es criticada por The Washington Post y The New York Times por la lentitud en que se decretó el estado de emergencia. También lanzan dardos contra la Presidenta por la soberbia del gobierno de no aceptar ayuda del exterior desde un principio. Un lector anónimo deja un comentario en un sitio de noticias, para decir que paradójicamente la Concertación está terminando 20 años de gobierno con el Ejército en la calle. Juan Francisco Coloane dice que la alcaldesa de Concepción, “la señora Van Rysselbergue, ha acaparado las transmisiones de CNN solicitando aún más apoyo militar para acabar con el vandalismo”.
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Hay mucha gente movilizada para ayudar. Pero se acaba el mito del chileno solidario. Hoy, no pocos piensan en sí mismos antes que en el vecino, que más encima ahora porta armas en lugares como Concepción. Luz María Fariña sigue varada en Sao Paulo y Alex Cavada prepara sus maletas para volver a Chile desde Nueva Zelandia. Eva, de seis años, vive en Constitución, ciudad a la que llegó el año pasado junto a su madre. Como en un comienzo no tenía amigas, le regaron un pollito. Eva le puso “Pepa” a su mascota, pero cuando se dieron cuenta que el animal era macho, lo bautizaron como “Pepe”. Cuando llegó el terremoto y el tsunami, Eva arrancó a los cerros junto a su madre, pero dejó en el camino a “Pepe”. Cuando regresó, no sólo su casa era la única que estaba en pie, sino que “Pepe” apareció feliz debajo de una cama. Había sobrevivido. Pero a la mañana siguiente, una turba incendió un supermercado aledaño a la casa de “Pepe” y Eva. “¡Mi Pepe, mi Pepe!”, gritó desesperada Eva cuando su casa comenzó a incendiarse. En medio del humo Eva rescató a su pollo y emprendió su segundo escape en menos de 48 horas. “Pepe me apoya mucho, porque yo siempre estoy sola y él me acompaña”, contó Eva después.
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ALEJANDRO TAPIA: Periodista y viajero incansable (aunque ahora dice que está agotado). Le fascina la fotografía y las historias que se contruyen en América Latina. Por el diario La Tercera ha cubierto diversos acontecimientos de la región y ha entrevistado a la mayoría de sus líderes. Ahora piensa en su primer libro de crónicas. Formó parte de la nunca bien recordada expedición K 12. Es autor de Haciendohora. Contacto en Twitter.
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