Ricardo Hurtubia se somete a un masaje tailandés en Laos en una sesión íntima con una laosiana tan alta como ancha. Como un cerdo que va al matadero, el placer se transforma en tortura y el paciente termina abandonando la sala como un muñeco de trapo bueno para nada.
Por Alex Cavada Hay lugares en los que nadie habla tu idioma. No me refiero a Helsinki y un montón de finlandeses con los cuales probablemente no sea mayor problema comunicarse; me refiero a esos lugares en que si quieres decir dos y muestras dos dedos estás diciendo cinco.
Juan José Richards llega al norte de Laos y pasa tres días junto a una elefanta, a la que intenta "domesticar". Gigante, arrugada y exótica, ambos terminan dándose un bello baño en un río.